Mujer que vuelve

Las mujeres que me habitan

No somos una sola versión de nosotras mismas. Somos muchas mujeres viviendo en un mismo cuerpo: la que cuida, la que crea, la que desea, la que piensa, la que corre, la que se cansa y la que vuelve.

Las mujeres que me habitan
No somos una sola versión de nosotras mismas. Somos muchas mujeres viviendo en un mismo cuerpo.

Las mujeres que me habitan

Hay días en los que me siento fuego.

Camino distinto. Me miro distinto. Siento que algo en mí despierta, se expande, quiere crear, atraer, decir sí, ocupar espacio. Esa mujer no pide permiso para sentirse hermosa. No necesita esconder su luz. Se sabe viva, magnética, presente.

Otros días soy hogar.

Soy brazos, cuidado, comida servida, cama tendida, voz suave, presencia para otros. Soy la que abraza, la que sostiene, la que recuerda lo que falta, la que piensa en todos. Esa mujer también es poderosa, aunque muchas veces nadie la aplauda. Su amor construye mundos silenciosos.

También está la mujer que piensa.

La que analiza, estudia, pregunta, organiza, decide. La que quiere entenderlo todo, ponerle estructura al caos, buscar respuestas, resolver. Esa mujer me ha salvado muchas veces. Me ha dado dirección cuando el corazón solo sabía sentir.

Y está la mujer cuerpo.

La que necesita moverse, sudar, bailar, caminar, estirarse, respirar más profundo. La que no quiere vivir solo en la mente. La que me recuerda que mi cuerpo no es un adorno ni una exigencia: es casa, brújula y territorio.

No tenía que escoger una sola forma de ser

Durante mucho tiempo creí que tenía que escoger una sola forma de ser.

  • Ser dulce o fuerte.
  • Ser mamá o mujer.
  • Ser espiritual o práctica.
  • Ser sensible o segura.
  • Ser calma o fuego.
  • Ser hogar o libertad.

Una mujer no cabe en una sola definición

Pero la vida me ha enseñado que una mujer no cabe en una sola definición.

Así como la luna cambia de forma sin dejar de ser luna, nosotras también cambiamos. Hay días de brillo completo y días de sombra. Hay etapas de expansión y etapas de silencio. Hay momentos para mostrarnos y momentos para recogernos. Hay ciclos donde florecemos hacia afuera y otros donde todo nos pide volver hacia adentro.

No somos incoherentes.

Somos cíclicas.

Somos profundas.

Somos muchas.

Las versiones que aparecen

A veces nos habita la mujer fuego, esa que conquista su propio deseo, que se arregla para ella, que se siente hermosa, que recuerda que su energía también puede ser intensa, creativa y luminosa.

A veces aparece la mujer hogar, la que hace del amor una forma de presencia. La que cuida, prepara, acompaña y sostiene. Pero ella también necesita ser cuidada. También necesita descanso. También necesita que alguien le pregunte: “¿y tú cómo estás?”

A veces despierta la mujer sabia, la que ya no se conforma con cualquier cosa. La que pone límites. La que aprendió a escuchar su intuición. La que sabe cuándo quedarse y cuándo irse. La que entiende que su paz no se negocia.

A veces llega la mujer niña, la que quiere jugar, reírse, sorprenderse, crear sin pensar si está bien o mal. Esa parte nuestra que todavía necesita ternura, permiso y espacio.

A veces está la mujer cansada.

La que no quiere ser fuerte.

La que no tiene respuestas.

La que necesita apagar el ruido.

La que solo quiere una pausa.

La que también merece amor, incluso cuando no produce, no resuelve, no sostiene y no puede con todo.

Y también está la mujer raíz.

La que vuelve.

La que, después de perderse en tantas responsabilidades, expectativas y versiones, empieza a regresar a sí misma. La que aprende a habitar su cuerpo con más presencia. La que reconoce su voz. La que se sostiene sin endurecerse. La que entiende que no necesita abandonar ninguna parte de sí para ser completa.

Dejar de pelear con nuestras propias versiones

Tal vez sanar también sea eso: dejar de pelear con nuestras propias versiones.

No juzgar a la mujer fuego por querer brillar.

No abandonar a la mujer hogar por estar cansada.

No apagar a la mujer sabia por incomodar.

No esconder a la mujer sensible por sentir mucho.

No exigirle a la mujer cansada que florezca antes de tiempo.

Todas tienen algo que decir.

Todas vienen a mostrarnos una necesidad.

Todas nos pertenecen.

La pregunta cambia

La pregunta no es:

“¿Cuál de todas soy?”

La pregunta tal vez sea:

“¿Cuál de mis mujeres necesita ser escuchada hoy?”

Porque hay días en los que necesitamos activar nuestra energía.

Otros días necesitamos calma.

Algunos días necesitamos limpiar, soltar y empezar de nuevo.

Otros necesitamos volver al cuerpo, al deseo, al silencio, a la intuición o a la raíz.

Y cada una de esas necesidades merece un ritual.

  • Un aroma.
  • Una pausa.
  • Una respiración.
  • Un baño.
  • Una caminata.
  • Una palabra honesta.
  • Un momento para volver.

No tienes que ser siempre la misma

No tienes que ser siempre la misma.

Puedes cambiar.

Puedes recogerte.

Puedes expandirte.

Puedes sentirte poderosa y vulnerable en el mismo día.

Puedes ser suave sin ser débil.

Puedes ser intensa sin ser demasiado.

Puedes cuidar sin olvidarte.

Puedes volver a ti todas las veces que haga falta.

Porque dentro de ti no vive una sola mujer.

Viven muchas.

Y cuando dejas de pelear con ellas, algo se ordena.

Algo descansa.

Algo vuelve a casa.

Pausa SERENUS

Ritual SERENUS para este diario

Hoy pregúntate con honestidad:

¿Qué mujer me habita hoy?

  • La mujer fuego.
  • La mujer hogar.
  • La mujer sabia.
  • La mujer cuerpo.
  • La mujer niña.
  • La mujer cansada.
  • La mujer raíz.

Elige una. Respira con ella. No la corrijas. No la apures. Solo escúchala. Tal vez no necesita que la cambies. Tal vez solo necesita que por fin la mires con amor.

Cierre amoroso

SERENUS es un refugio para todas las mujeres que te habitan. Para la que necesita calma. Para la que está renaciendo. Para la que quiere volver a su raíz. Para la que desea sentirse en casa dentro de sí. Aquí puedes volver a ti.

Siguiente paso

Sigue el ritual desde tu momento actual

Puedes leer con calma, elegir un producto con intención o escribirnos si quieres orientación para encontrar la energía que acompaña tu momento.

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